Cuando se habla de compliance, con frecuencia se piensa únicamente en normas, controles o certificaciones. Sin embargo, desde mi experiencia como Presidente de Grupo Duxon, el cumplimiento efectivo dentro de una organización comienza mucho antes de cualquier documento formal: empieza en la forma en que una empresa decide relacionarse con las personas.
A lo largo de mi trayectoria, he sostenido que el cumplimiento normativo no debe verse únicamente como un requisito regulatorio, sino como una responsabilidad hacia quienes forman parte de la organización y hacia quienes confían en nuestro trabajo. Cada decisión empresarial tiene un impacto en colaboradores, clientes, comunidades y socios de negocio. Por ello, construir una cultura de integridad representa, ante todo, una forma de proteger a las personas y fortalecer la confianza institucional.
En Grupo Duxon, hemos trabajado en la consolidación de un sistema de cumplimiento que combine estándares internacionales, mecanismos internos de control y una visión ética en la toma de decisiones.
Como parte de este proceso, hemos adoptado certificaciones que fortalecen nuestras prácticas organizacionales. Entre ellas destaca la ISO 37001:2016, enfocada en la prevención y gestión de riesgos relacionados con el soborno, así como la ISO 18788:2015, que establece lineamientos para la gestión de operaciones seguras bajo principios de legalidad y respeto a los derechos humanos.
Asimismo, contamos con el Distintivo ESR (Empresa Socialmente Responsable), reconocimiento que refleja el compromiso de Grupo Duxon con una gestión ética, responsable y sostenible.
No obstante, más allá de los reconocimientos, uno de los aspectos más importantes ha sido construir estructuras internas que permitan actuar con transparencia y responsabilidad. Para ello, contamos con un Área de Control Interno, encargada de supervisar procesos, identificar riesgos y fortalecer permanentemente la cultura de cumplimiento dentro de la organización.
De igual manera, hemos desarrollado herramientas institucionales que orientan el comportamiento organizacional, como nuestro Código de Ética, el Código de Integridad y una Política Antisoborno, documentos que establecen lineamientos claros para la toma de decisiones y ofrecen orientación frente a posibles dilemas éticos.
Parte fundamental de esta visión también implica cuidar la forma de relacionamos con terceros. Por ello, en Grupo Duxon contamos con una política de regalos, donaciones y hospitalidad, así como con mecanismos para la declaración de conflictos de interés, herramientas que contribuyen a garantizar que las decisiones dentro de la empresa se tomen con objetividad y transparencia.
En el mismo sentido, realizamos procesos de Due Diligence con socios de negocio, lo que nos permite evaluar a proveedores y aliados antes de establecer relaciones comerciales, asegurando que compartan principios básicos de integridad.
La prevención también requiere mecanismos que permitan escuchar. Por esta razón, contamos con un canal de denuncias confidencial, acompañado de procesos de investigación que buscan analizar cada caso con responsabilidad, imparcialidad y respeto.
De manera paralela, mantenemos un seguimiento constante al cumplimiento de requisitos legales, controles financieros y controles operativos, elementos que fortalecen la transparencia en nuestras operaciones.
Otro aspecto que considero fundamental es el bienestar de las personas dentro de la organización. En ese sentido, Grupo Duxon cumple con la NOM-035-STPS-2018, normativa que promueve la identificación y prevención de factores de riesgo psicosocial en el entorno laboral, con el objetivo de fomentar ambientes de trabajo más saludables.
Asimismo, contamos con una declaración de conformidad en materia de derechos humanos y con una política de integridad para la protección de datos personales, reconociendo que la confianza también se construye a partir del respeto a la privacidad y a la dignidad de las personas.
Estoy convencido de que el compliance no se limita a prevenir irregularidades; también puede convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer la confianza dentro de las organizaciones. Cuando las reglas existen para proteger a las personas y se aplican con coherencia, el cumplimiento deja de ser únicamente un requisito normativo y se transforma en una base para construir instituciones más justas, transparentes y responsables.
Desde mi perspectiva, el futuro de las organizaciones dependerá cada vez más de su capacidad para actuar con integridad. En Grupo Duxon seguiremos trabajando en ese camino, convencidos de que la integridad organizacional comienza siempre con el respeto por las personas.